El gigoló que se robó el prime time

0013178127Cosecha Roja.-

Las mujeres le costaron dinero, dijo. Les hacía “vivir la buena vida”, contó. Les prometía amor y lujos eternos. Se ponía “Nazar”, “Anchorena” o “Baigorria” de apellido para simular que venía de la aristocracia, empezaba el contacto por Facebook, les decía que jugaba al polo y se jactaba de usar ropa de La Martina. Más de una veintena de mujeres lo denunciaron ante los medios y otras tres en la Justicia, entre ellas la hermana del bailarín y productor Flavio Mendoza. El #GigolóEstafador explotó en Twitter y Javier Bazterrica tuvo sus más de 1440 minutos de fama: recorrió los canales de televisión negando todo. “No me dedico a estafar ni a mentirle a las mujeres”, le dijo a María Laura Santillán y Santo Biasatti, que lo interrogaron en vivo.

“No había mentiras, maltrato, nada. En Adriana gasté mucho más que en Marianela: me salió 60, 65 mil pesos mínimo”. Así habló Bazterrica de sus ex novias en la tele. Ellas denunciaron que con movimientos audaces les robaba: a Fernanda le sacó 80 mil pesos, a Marianela un auto y a Adriana -la hermana de Flavio Mendoza- todos sus ahorros. Ese fue el caso que lo llevó al sillón de Jorge Rial.

El primer contacto con Adriana fue por Facebook. Un mes más tarde tuvieron una cita. “Él jugaba como que era de una familia muy importante, hasta parecía que él me investigaba a mí. ‘¿De verdad sos la hermana de Flavio Mendoza?’, me decía y se hacía el que dudaba. Fue muy intempestiva la relación. A los 15 días, de alguna manera, estaba viviendo en mi casa. Tiene esa habilidad“, le contó Adriana al periodista Ricardo Canaletti. A los tres meses de vivir juntos la estafó: la invitó a que le diera dinero para invertir y ella le dio todos sus ahorros. La mujer lo denunció en el Juzgado de Instrucción  31 y en la tele: ayer a la tarde, en el programa de Mariana Fabbiani, Flavio Mendoza lo increpó y lo escupió. Twitter estalló.

 

 

 

 

 

“Sí, reconozco que me cambié el nombre”, dijo el hombre de 37 años en la entrevista con Santillán y Biasatti. También explicó que lo hizo por “el escrache” que le hicieron. “Me han hecho perfiles de todo tipo, tanto en Facebook como en otros lados. Lo inventan las propias mujeres. Me gustaría saber quiénes”, dijo.

-¿De qué vivís?- le preguntó Santillán.

– De una herencia que me dejó mi padre.

– ¿Podés vivir sin trabajar?

– No. He trabajado de barman, de un montón de cosas. No me dedico a estafar mujeres ni a mentirle a mujeres.

La primera en denunciarlo formalmente había sido Fernanda Vergara, en 2013. El caso salió publicado en los medios locales de Rosario pero no llegó al prime time de las cadenas nacionales de televisión. En aquel momento ella tenía 24 años, estudiaba derecho en la Universidad Católica Argentina (UCA) y lo conoció por Facebook. Él le dijo que jugaba al polo, que era contador y agente de la bolsa. “Me llegó un mensaje en el Face de un tal «polo live javi bazterrica» y me contó que estaba en Dubai. Chateamos unos quince días y al volver a Buenos Aires (estaba en España) me esperaba en el aeropuerto. Conversamos casi ocho horas y nos despedimos como buenos amigos, con un beso”, contó a La Capital.

Unos días más tarde, la pasó a buscar por Rosario con un auto lujoso que, dijo, era de su padre, “un millonario empresario porteño”. A principios de julio empezaron a vivir juntos. Él invitaba todo: los viajes, las cenas, los remises, los tragos. Le decía que pondría campos a nombre de ella “para evitar controles de la AFIP”.

Cuando descubrió que la fecha de nacimiento del documento no coincidía con lo que le había dicho, ella empezó a sospechar y él comenzó a enredarse en versiones. Que era porque tenía una causa en Estados Unidos, porque había nacido en Inglaterra pero el padre lo volvió a anotar en Argentina para darle una herencia y otras más. La familia de la joven descubrió que faltaban 80 mil pesos de los ahorros familiares y lo increpó. Él no supo qué decir y la golpeó. El abogado de Fernanda contó a los medios que, investigando, encontró al menos siete casos de mujeres estafadas.

Con Marianela convivió cuatro meses y se llamaba “Máximo”. Ella lo denunció en el Juzgado de Instrucción 34 por robarle un Honda Fit. Él lo niega: dice que ella se lo había prestado y que cuando descubrió que su nombre no era real lo denunció por despecho. Bazterrica estuvo detenido tres días: uno en una comisaría y dos en Tribunales.

 Foto: Adrián Escandar / Infobae

[Nota publicada el 18/8/2015]

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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