Ellas nos llevaron muy lejos

 

 

ni una menos facu nivolo grito

Hoy salgo a los diarios, a las conmemoraciones, otra vez, en el vértice de un momento fundante. Aunque, sabemos, nunca nada es del todo fundante y toda invención performatea un aura. Estamos siempre entre lo viejo y lo nuevo. Hoy, en el horror, en la gran amante y al mismo tiempo indiferente al otro que es la Argentina.

Es un momento fundante porque tendremos que encontrar nuevas lenguas, militancias, praxis. Pero también es de acople y voluntad de interpretación, de pensarnos junto a la extensa densidad de lo que construimos durante todos estos años. Que allí estará hoy, con sus banderas, sus zapatillas, sus viajes alucinantes desde cientos de puntos del país hacia la Plaza de Mayo. Lxs que sentimos el cosquilleo de haber encontrado un sitio donde debatir, donde hacer praxis. Queridos Movimientos: también son formas de la locura. Organizarse y encolumnarse siempre es estar un poco locx (me cuesta entender la idea contraria, una suerte de parodia contracultural por la cual ser parte de un movimiento vendría a hacer las veces de placebo por las verdaderas libertades que se encuentran en otros lares.) ¡Odas a las mieses hay tantas! Y hacerse libre, si se quiere, se puede en cualquier parte.

Hoy salgo a las conmemoraciones, al Sin derechos No hay democracia. Al alerta de una máquina que empezó a funcionar y cada día adquiere un sentido nuevo. Animal extraño que estamos conociendo.

No se trata de hacer Honra, en sí la palabra está más cerca del lenguaje de sangre y cuchillo de la gauchesca, de los compadres que tanto fascinaban a Borges, cuando rodeando la ciudad pura, imaginaba las sangres azules de la tierra nacional que aún no conocían la mezcla y la novedad de las lenguas migrantes.

Por sobre la honra, el día, quizás, va a ir haciendo las escenas de la pena, del duelo, y también de la alegría de encontrarse entre comisiones gremiales, Abuelas, murgas que ya pasaron por la bala y aún bailan, colectivos de toda extracción. Las amigas de #NiUnaMenos.

Salgo a este día, también inocente; me lo permito, aun si es sólo por este día: no puede no ser eso la alegría.

Y nos invito, a todxs, a guardar el cuchillo, a endulzar la lengua. Me invito y me lo repito como un mantra, ni reclamo ni demagogia: política.

Nunca olvidamos a lxs que no están, nunca van a dejar de faltarnos. Y mayor aún, hoy, la tesis fundante del plan de exterminio, nos dio la más horrible de las lecciones: cómplices civiles, empresarios, se hacen de ese poder del que siempre alguien tiene el manojo de llaves, por medio del voto. El fallido intento de Massera, allá por el 82, de conformar un bloque partidario con el fin de continuar el plan económico de la dictadura por otros medios, si bien no en espejo, ha dado un salto y es hoy este nuevo relato de la técnica y de la política, esta nueva ratio que cada día estamos intentando interpretar.

Salimos otro día a los diarios. Pero hoy el día es nuestro. Todos los días son nuestros, se sabe; pero hoy una desobediencia lo ensancha.

Se suceden inevitables en este día otras memorias, también necesarias. Las de las vertientes y espacios que formaron escenarios y panoramas en las etapas recientes. Desde la restauración democrática de 1983 a hoy, los partidos, los sindicatos y las organizaciones sociales fulguraron de incontables roles. 

El fraccionamiento del interesante MAS en el 88, que da origen a la formación del PTS, es sólo un ejemplo de las múltiples desventuras que la izquierda argentina atravesó. Por no pecar de parcialidad, pienso también en las escisiones de PI de las que provienen los primeros grupos que más tarde conformaron el movimiento Libres del Sur, un sector que vino y se fue del kirchnerismo en la etapa reciente. También del viejo PI surgieron los primeros cuadros de algunos MTD, orgullosos protagonistas de cuanto corte de ruta hubiera allá por los 2000. 

Cuando nos lastimaba, en varios sentidos, el carácter “entreguista” de la CGT, el cauce de entusiasmos para muchxs fue mirar hacia la Central de Trabajadores de la Argentina, potente giro gremial, central obrera que ya adelantaba un tenor latino muy cercano a los 2000. El Movimiento Evita, también nacido al calor de los MTD…

Cruzas y racontos. Por qué hoy. Quizás se percibe en el aire el llanto de las excavadoras que tanto obsesionaban al buen Pasolini. No todo se puede desde el Estado: las excavadoras algún día vienen y que cada cual, ese día, aprenda algo de agrimensura.

Sopa maravillosa, olla popular de letras, de la que entre miles de confluencias emergió el mayor movimiento que a muchxs nos tocó vivir, generacionalmente, epocalmente. “Cada generación está condenada a hacer la suya”, recuerdo un documento de Luis Mattini al calor de 2002. Cuando realmente no entendíamos nada. Algo hemos entendido. Algo falta interpretar. Rupturas, ensambles, etcétera. Cada escena posee su historia propia y las voces de cada momento han expresado su por qué.

Actualmente, siendo realistas, el Golem de la nueva derecha logró empujar, acelerar tensiones por todas partes. Nuevas historias de formaciones vendrán, nuevas camadas, nuevos proyectos a los que hacer lugar en los espacios de construcción que logramos.

Salimos otro día a los diarios y hoy más que cualquier día es Nuestro día. Quisiera hacer más que endulzarme en adjetivos y en nombres propios. Quisiera pensar en nuestra historia reciente. Desde 1983 a hoy, 2016, entre brumas de ilusiones electorales, de enajenaciones colectivas al concepto de “integración al mundo” signadas por las políticas del Departamento de Estado y los grandes anarquistas del capitalismo salvaje, existió un mojón llamado transversalidad, luego frente. Tan social como político y cultural, intelectual y más; en el que miles de jóvenes y no tan jóvenes volcamos expectativa, del cual siempre seremos enamoradxs, porque lo que vivimos es algo que llevamos como un tatuaje.

Salgamos a la calle, mejor salgamos de los diarios: venimos saliendo de los diarios. Balances: por este día me quedo con el mojón en el cual bullimos y parimos movimientos de densidad social en los cuales lxs más humildes (también lxs no tanto) encontraron empoderamientos. Pero no los “empoderamientos” de la violencia, como las pantallas nos muestran que ocurre en los cordones marginales de la crisis migratoria en Europa, como las pantallas nos muestran qué ocurre cuando le das un arma a quien no tiene más voz. Como se empodera el que gatilla fácil. Eso no es empoderamiento, son formas del poder que circula en las violencias institucionales.

Pienso en el empoderamiento que deconstruye ciertas formas del poder de dominación, nunca suficiente, siempre contradictorio, pero innegablemente popular. De la escena de empoderamiento que hace crecer un Ellas Hacen para muchas mujeres que buscan salirse del círculo de la violencia. Para una mujer que controla su AUH. Podría seguir. Claro que podría seguir.

No pienso en líderes individuales. No hace falta nombrarlxs.

Pienso, con claridad: en las Madres y en las Abuelas. Ellas son las que nos trajeron lejos, muy lejos. Nos llevaron a donde no imaginábamos que podíamos llegar. Primero fueron los Derechos Humanos. Y siempre va a ser así. Es temprano, pero quiero salir pronto a agradecerles a ellas.

Foto: Facundo Nívolo

Florencia Minici
Florencia Minici

Editora de revista Mancilla. Miembro del colectivo Ni Una Menos.

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