Kryptonita, una familia de superhéroes de La Matanza

kriptonitaJulia Varela y Agustina Sulleiro – Cosecha Roja.-

La banda de Nafta Súper llega al hospital Paroissien de Isidro Casanova con su líder herido, a la rastra. Es de noche y en las calles del conurbano bonaerense hay poca luz. El Tordo, el médico que los atiende en la guardia, es un nochero: trabaja 72 horas de corrido cubriendo a los cinco colegas que deberían estar en su puesto, pero que prefieren dormir en su casa.

Esa noche el Tordo tiene que hacer que Nafta Súper aguante con vida hasta que salga el sol. Porque de día se salva solo, no necesita operaciones, suturas ni antibióticos. Pero primero tiene que pasar la noche. Por eso, sus secuaces se atrincheran en el único hospital público de la zona, bancando los trapos cuando las cosas se ponen complicadas. La policía Bonaerense está aliada con la banda rival, la del Pelado, y está decidida a matar al líder.

Así arranca Kryptonita, una película de Nicanor Loreti que antes fue un libro de Leonardo Oyola: un relato coral de la historia de Nafta Súper, el superhéroe y cabeza de la banda de Los Eucaliptos formada por El Ráfaga, Juan Raro, Lady Di, la Cuñataí Güirá, El Faisán y el Federico, siete amigos que crecieron juntos en un barrio de La Matanza.

Loreti lleva al cine la estética cómic en clave conurbana. Eso es un hallazgo y, a la vez, un mojón en el cine de género en la Argentina. El Ráfaga de Diego Cremonesi se la banca y mucho, cargándose el rol de conductor de la trama. Y la Lady Di de Lautaro Delgado es la sublime construcción de una sensible, dulce, guerrera y hermosa travesti.

Además, aparece la historia real del Orejón y es un gran mérito. Loreti incluye la vida de Lucas Navarro, un pibe asesinado por sus propios vecinos cuando tenía 15 años en Los Pinos, La Matanza. La policía dijo que había salido a robar con dos amigos y que tenía un arma de juguete. En el juicio, sus familiares dijeron que cuando quiso salir corriendo se cayó, y en el piso, los vecinos se le sentaron arriba para que no se moviera y le pegaron patadas, piñas y hasta con una bolsa llena de escombros. Los acusados fueron absueltos. En el 2010, el Orejón no llegó vivo al Paroissien.

La película y el libro son dos cosas diferentes: en el cine, la batalla final entre la Liga de la Justicia conurbana y el Grupo de Operaciones Especiales de la Bonaerense necesitaba mayor tensión, espectacularidad y explosión. Son, a fin de cuentas, los pibes de los barrios enfrentándose a sus enemigos históricos.

Y la estrategia de definir la banda alla Robin Hood suena a reduccionista y perezosa. En la película cuentan que la banda sale a robar -y por eso a priori serían malos- pero reparten sus botines entre los pobres -entonces son buenos y los espectadores los tenemos que querer-.

En todo caso, si empatizamos con los personajes es porque son pibes superhéroes del conurbano, porque conocemos sus historias, sabemos cómo viven y les creemos. Tal vez justamente eso le faltó a la película: profundizar las tramas de cada personaje para poder sumergirnos un poco más hondo en el mundo Kryptonita.

Los personajes

Cuando Nafta Súper era chico era fanático de Carozo y Narizota, los muñecos de Canal 13 que cada tanto visitaban a algún chico que les escribía una carta, y tomaban la merienda juntos. En el libro Leo Oyola cuenta que Nafta y la mamá le escribieron: “Las calles acá son de tierra, hijo. Por eso no puede venir a tomar la leche Carozo con nosotros”, le dijo la madre. “Pinino se acuerda muy bien de esa tarde. De la tristeza que sintió. De la furia que contuvo. Sólo hasta ahí. Ese fue el primer día que los ojos se prendieron fuego”, dice la novela y esa escena no está en la película: nos falta conocer la génesis del personaje.

A Nafta (Juan Palomino) lo acompañan seis secuaces. El Federico (Pablo Rago) es un doble agente de policía de la Federal y señor de la noche. Cuando se acuerda de los padres las manos se le transforman en puños: una noche, un pibe con un 22 los mató a quemarropa, lo miró a él a los ojos y se fue. A partir de ahí se transformó en detective. Juan Raro (Carca) es el oráculo de la banda. Tiene poderes para predecir lo que viene y responde a las preguntas de sus compañeros con sentencias cortas y definitivas. El Faisán (Nicolás Vázquez) es el hombre de verde y Lady Di (Lautaro Delgado) es la mujer maravilla trans que bailaba en los carnavales de Atalaya y Manzanares. Ráfaga (Diego Cremonesi) es rápido: tanto para moverse como para resolver situaciones límite. Con un Nafta agonizante, él es que organiza y decide, y la Cuñataí Güirá (Sofía Palomino) es paraguaya, novia del Faisán y la Pepita La Pistolera de la banda.

El enemigo de Nafta Súper es el Pelado. Se disputan poder territorial pero también una mujer, Lu. Y el negociador de la Bonaerense (Diego Capusotto), un guasón cocainómano.

“Primero fuimos amigos. Después una banda. Ahora somos una familia. Y nos vamos a morir así: como una familia”, dice Lady Di en la sala del Paroissien, mientras espera que se pase la noche.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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