La periodista chilena Mónica González fue secuestrada por Los Zetas: “Fue una pesadilla”

La periodista contó que fue capturada el 19 de julio pasado cuando estaba de vacaciones junto a su nieta. Inició una causa para investigar si hay alguna “ligazón con Chile”. 

Monica Gonzalez

La periodista chilena Mónica González reveló que fue secuestrada en San Cristobal de las Casas, en el Estado de Chiapas en México, cuando visitaba la zona junto a su nieta por vacaciones.

“Estando en México, específicamente en San Cristóbal de las Casas, el martes 19 de julio fui secuestrada con mi nieta en un hotel cinco estrellas de la manera más violenta y lo que viví a partir de ese momento fue una pesadilla”, relató la periodista a CNN Chile.

“No me puedo quedar conforme con sólo lamentarme y haber vivido el horror”, sostuvo González quien detalló que se inició una causa en el país -que verá el abogado Luciano Fouillioux- debido a que se grabaron varias conversaciones para investigar “hasta las últimas consecuencias si hay alguna ligazón con Chile”.

Respecto a la situación en el país norteamericano, González advirtió que “no puede ser que tantos ciudadanos chilenos sigan yendo inadvertidamente a México. Yo fui a San Cristobal porque figura como uno de los Estados más seguros de México”.

“¿Policías? Jajajá Estás en mano de Los Zetas”

La directora de Ciper relató que había “reservado en un hotel maravilloso, cinco estrellas, precioso y estaba muy cansada con mi nieta porque habíamos viajado bastante durante dos días”.

“Recorrimos la ciudad, comimos muy rico y nos acostamos temprano a dormir. Y estando dormida profundamente suena el teléfono de la habitación, y el hombre de la recepción me dice ‘señora Mónica, hay un operativo en marcha, la comunico’. No me comunica con un teléfono, hay un hombre que toma la comunicación y me dice ‘señora, quiero informarle que hemos descubierto un vehículo cargado con armas con patente de Monterrey y que hemos iniciado un operativo habitación por habitación ¿Lo escuchó? Si escucha disparos, escucha gritos, escucha carreras, más disparos, usted no abra la habitación hasta que yo se lo ordene'”, detalló.

Agregó que el sujeto le empezó a hacer preguntas para ver si ella era “quien dice ser” y González le pidió explicaciones sobre por qué debe responder preguntas personales y que quién le garantizaba que quien estaba al otro lado del teléfono era policía.

“Ahí cambia el tono de voz -añadió- y escucho ‘mira hija de la gran puta, el único que da las órdenes soy yo, el único que grita soy. Tú no vales nada, tú no eres nadie. ¿Policías? Jajajá. Estás en mano de Los Zetas”.

“Que te digan Los Zetas se te hiela la sangre y yo tenía a mi lado una nieta que dependía de mí, chica, a la cual lo primero que me dicen es que la van a sacar y le van a hacer todas las violencias que ellos saben hacer”, agregó.

“Un rescate millonario”

“Lo que siguió fue una pesadilla”, confesó González quien relató que a la mañana siguiente salió del hotel junto a su nieta bajo la orden de dejar todas sus pertenencias y sólo llevar cosas “para dos o tres días”.

Los secuestradores llevaron a la periodista a un segundo hotel donde tenía una reserva a su nombre. Allí estuvo durante días donde la mantuvieron incomunicada bajo la amenaza de que había hombres en las afueras del recinto vigilando sus pasos.

Los Zetas llamaron a la familia de Mónica González en Francia, país donde la periodista vivió el exilio, a la cual le pidieron “un rescate millonario”.

Fue en ese momento que su familia se contactó con el Ministerio de Relaciones Exteriores, cuyo departamento de crisis se instaló en la casa en Francia.

La familia también contactó al periodista mexicano Luis Miguel González, director de El Economista, a quien también Los Zetas pidieron un rescate.

Mónica González relató que mientras se hacían las negociaciones ella recibió amenazas “que van subiendo de tono el tercer día”, sobre todo cuando se enteraron que era una periodista de investigación.

“La desesperación empieza a aumentar porque la violencia verbal es mucho”, acotó González quien agregó que el periodista mexicano pagó el rescate, sin embargo, el grupo narcotraficante no la liberó y empezaron a solicitarle a ella 25 mil dólares.

“Salí del hotel a lo que sea”

Mónica relató a CNN Chile que desde entonces “empieza una violencia insólita e inaudita” por lo que decide salir del hotel “a lo que sea”.

“Finalmente -añadió- yo ese día, a las 2:10 de la tarde, decido salir del hotel a lo que sea. Tomo a mi nieta y le digo ‘Nos dejaron salir’. Usé el argumento más lindo de ‘La vida es bella’ para que mi nieta sufriera lo menos posible y salí a lo que fuera”.

La periodista chilena entonces llegó al hotel desde donde había sido secuestrada dos días antes. Allí la recibió uno de los trabajadores con alegría preguntándole cómo lo estaba pasando.

“Qué desesperación, tú no sabes en quién confiar”, manifestó la directora de Ciper quien agregó que estuvo por más de una hora hasta que llegó la policía y fue trasladada hasta el aeropuerto “sin saber qué iba a pasar”.

Allí las esperaban los embajadores de Chile en México, Ricardo Núñez y de Francia, Maryse Bossière. “Ahí me doy cuenta que estoy a salvo”, apuntó.

Mónica González y su nieta viajaron a Ciudad de México y luego partieron rumbo a París.

Fuente: Cooperativa.cl

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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