Los mitos del crimen en Buenos Aires

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Ni sicarios ni en cualquier esquina ni extranjeros ni pibes que matan por robar un celular. En la mayoría de los 176 los crímenes de la Ciudad de Buenos Aires el asesinato fue en el lugar de residencia (62%), el victimario era argentino (80%) y adulto (41%) y el disparador, una discusión o venganza (44%). Según el nuevo informe de la Corte Suprema, en el 47 por ciento de homicidios dolosos en la Ciudad de Buenos Aires la víctima y el victimario se conocían de antes: 2 eran amigos, 44 conocidos, 6 enemigos, 7 familiares, 4 pareja, 11 vecinos y 8 tenían una relación laboral. Como Juan Ignacio Novoa y Walter Farías, que eran compañeros de trabajo hasta que Juan mató a Walter de tres balazos y lo tiró a la basura. O Facundo López, que se suicidó en junio y era el principal sospechoso de haber asesinado a su mamá y a su abuela en la casa de Barracas en la que convivían. Lo mismo que Noelia, la joven que apareció muerta entre pastizales: el único imputado es vecino y novio de una amiga, Lucas Luque.

La tasa de homicidios dolosos en la capital argentina durante 2013 fue de 6,08, medio punto más que en 2012 y medio menos que en 2011. Los móviles principales de los homicidios analizados en el informe fueron discusiones, peleas, venganzas o ajuste de cuentas: el saldo, 78 víctimas. Hubo 25 casos de robo que terminaron en muerte y 12 que fueron por conflictos intrafamiliares. El 14 por ciento de los asesinatos sucedieron por conflictos de convivencia o vecindad.

“Estamos en una región altamente violenta, y nuestra situación es relativamente privilegiada”, dijo el juez de la Corte Suprema Raúl Eugenio Zaffaroni en la presentación. Según el último informe de la United Nations Office on Drugs and Crime (UNODC) de 2013 la tasa de homicidios en Tegucigalpa (Honduras) es de 102,2, en El Salvador y Ciudad de Panamá supera los 50 en San José (Costa Rica) es de 17,7, en Managua (Nicaragua) es 18 y en San Pablo (Brasil), 14. “No somos un pedazo de Europa en América, como se nos hizo creer. Somos un pedazo de América Latina”, dijo Zaffaroni. Por eso, las tasas de la ciudad “son privilegiadas” y en algunos barrios se asemejan a las cifras “deseables” de ciudades europeas.

Los datos del informe desmitifican el discurso que acusa a los extranjeros de venir a la Argentina a delinquir: el 80 por ciento de los victimarios (de identidad conocida) son argentinos y el 20, de otros países. El 33 por ciento de las personas que murieron el año pasado tenían otra nacionalidad: 19 paraguayos, 12 peruanos y el resto se divide entre bolivianos, colombianos, chinos y uruguayos. Los extranjeros son más víctimas que victimarios.

También cae el discurso que acusa a los adolescentes: solamente el 5,68 por ciento de los victimarios son menores. De los que se conoce la identidad, hay 6 punibles y 4 que no lo son (tienen menos de 16). El 41,65 por ciento de los victimarios de los que hay datos tienen entre 18 y 65 años.

En la mayor parte de los casos registrados, la víctima muere en su propio barrio. Así fue en 109 de los 176 casos de homicidios del año pasado. Además, en el 62 por ciento de los crímenes, el agresor también vivía en la zona del hecho. El 74 por ciento de los asesinatos fueron en la parte sur de la ciudad y la tasa de homicidios en las villas de emergencia supera el promedio de la ciudad y se eleva a 38.6 cada cien mil.

Los resultados del informe que elabora el Instituto de Investigaciones de la Corte Suprema desde hace 4 años fueron presentados ayer al mediodía por Zaffaroni en la Sala de Audiencias del Palacio de Justicia.

 

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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