Los narcos juegan al gato y al ratón con la Operación Martillo

El Heraldo.-

Es una guerra de astucias, de estrategias en el mar, en el que la inteligencia y la pericia son determinantes para atrapar o escapar. Buscar narcotraficantes en agua es un juego del gato y el ratón.

Las autoridades que vigilan las zonas por donde transitan embarcaciones con droga cuentan con redes de inteligencia que les indican las posibles posiciones de los narcobarcos y un equipo de fragatas, helicópteros y otros navíos debidamente equipados para la búsqueda y persecución.

Pero el bando de los narcotraficantes cuenta a su favor, en primer lugar, con la inmensidad del mar como su aliado para tomar cientos de rutas y lanchas con poderosos motores y así no ser detectados.

En la fragata USS Curts FFG 38 de la Marina de Estados Unidos saben qué es atrapar narcotraficantes, pero también qué es no encontrar nada en días en altamar o estar a punto de “pescar” traficantes y no lograrlo.

La Operación Martillo ha agregado presión a los narcotraficantes para buscar nuevas rutas por donde mover la droga, pues el plan consiste en la utilización de cuatro fragatas en que vigilan la zona de origen y comienzo de distribución de la droga, cerca de las costas de Colombia, Ecuador y Venezuela. Aunque se han decomisado 40 embarcaciones y 105 toneladas de cocaína, la mayoría de las salidas al mar son fallidas.

Estrategia

Los barcos militares estadounidenses o del Servicio de Guardacostas no pueden patrullar en aguas de otros países, ya que solo les es permitido faenar en aguas internacionales, por lo que solo en esta zona pueden hacer persecuciones para lograr interrupciones.

Sabiendo esto, los narcotraficantes se desplazan en barcos con droga en una ruta en la que pasan por aguas internacionales, pero se alejan poco de las aguas internas de las naciones por donde pasan en caso de que detecten una patrulla y meterse en las costas.

“Es un juego, saben que no se pueden hacer capturas en aguas no internacionales y ahí transitan bordeando la línea de las dos aguas”, explica el jefe del Centro de Información y Combate de la fragata USS Curts.

Los traficantes se desplazan en lanchas más rápidas que los enormes buques de guerra, por lo que les es más fácil huir de las aguas internacionales.

Si bien los narcotraficantes evaden ser capturados por los estadounidenses, al estar en el mar territorial de un país quedan expuestos a ser detenidos por las autoridades de la nación del lugar donde se encuentra.

No obstante, si son arrestados en aguas donde un país ejerce jurisdicción esto es el mal menor para los traficantes de droga, ya que su principal temor es ser juzgado en Estados Unidos, en donde hay penas más severas por mover alucinógenos y el sistema judicial es menos permeable para ser infiltrado.

Banderas

Según Randy Rivera, algunos barcos pesqueros que se encuentran en la zona en realidad son “banderas” o espías de los narcotraficantes que avisan a los capitanes de los narcobarcos cuando hay una fragata cerca para que tomen otra ruta.

“En oportunidades les pueden avisar por radios, les dicen que han visto una fragata y los alertan y se van y no se pueden detectar”, explicó el oficial.

Por eso las autoridades tratan también de identificar qué tipo de barcos son los que están al servicio de los narcotraficantes para advertirles de la presencia de buques militares.

Las fragatas que participan en la Operación Martillo cuatro en total, cuentan con un sistema de radar que les permite ubicar embarcaciones próximas, pero con el equipo no pueden determinar si son naves con producto lícito o sustancias prohibidas.

En los radares pueden haber tres o cuatro barcos al mismo tiempo reflejados en pantallas.

Es necesario, entonces, que los helicópteros del buque los Seahawks HS 60 Bravo salgan a patrullar para identificar si hay indicios de que una embarcación es sospechosa de esconder droga.

Según el vocero del Comando Sur, José Ruiz, los narcotraficantes tienen su propio sistema de análisis de las estrategias que se ponen en práctica para atraparlos y por eso buscan constantemente modificar sus técnicas. Es una guerra de inteligencia contra inteligencia.

“Las organizaciones criminales son adaptables, que están al tanto de las estrategias y por eso se evalúa si están haciendo cambios de sus tácticas”, dijo.

Ruiz consideró que los resultados de la Operación Martillo no tienen precedentes porque se ha impuesto una especie de barrera en el mar a los narcotraficantes que cada vez se les hace más difícil moverse sin ser detectados.

Así las cosas, se hacen análisis constantes por parte del Comando Sur y otras entidades que luchan contra las drogas de nuevas rutas por donde los narcotraficantes estén moviendo su producto.

La razón de hacer operativos en las zonas de origen de la droga es capturar la mayor cantidad de cargamentos antes de que sean divididos en los puntos de tránsito, como Centroamérica, y luego lleguen a Estados Unidos, su principal mercado, el mayor consumidor de sustancias psicotrópicas del mundo.

Se ha estimado que el 70 por ciento de la droga que llega a Estados Unidos pasa por Centroamérica y la mayoría es movida por Honduras.

La Operación Martillo es un esfuerzo multinacional de 13 países que inició el 15 de enero de 2012 para frenar el trafico de droga con capturas más grandes de las que se harían en otras zonas en donde el alucinógeno ya ha sido dividido en más paquetes.

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