Medios, transas, policías y narcos: cómo contar la narcocriminalidad

 

Cosechaalrcon

La relación entre Fuerzas de Seguridad y corrupción, así como el impacto del narcotráfico en los territorios desde el punto de vista de la comunicación, fueron algunos de los ejes de la mesa debate de “Medios, transas, policías y narcos. Cómo contar la narcocriminalidad”.

Para evaluar las nuevas miradas y los desafíos comunicacionales, estuvieron Cristian Alarcón (Periodista, Cronista y Editor), Luis Osler (Revista THC – Centro de Estudios de Cultura Cannabica Argentina, Abogado), Sebastián Ortega (Cosecha Roja), el moderador fue el periodista Laureano Barrera.

Luis Osler dijo que “narcos y transas no son lo mismo, por eso para terminar con la criminalización hay que pensar esta diferencia y trazar estrategias que no penalicen al consumo”. También habló del sistema de estadísticas que “maquillan con la penalización y la tenencia simple” y concluyó en  que “esta trama es funcional al aparato corrupto de seguridad que la sostiene”

Con el caso de la criminalidad narco en Rosario como punto de partida, Sebastián Ortega sostuvo  que “es necesario tener en cuenta que muchas investigaciones jurídicas se apoyan en investigaciones periodísticas”, y que para establecer un abordaje que no reproduzca discursos oficiales que muchas veces son falsos, conviene “darle entidad a las personas de las que se habla, porque haciendo evidentes las complejidades de cada ser se demuestra la complejidad de las tramas que viven”.

Desde su experiencia en la investigación de transas, Cristian Alarcón se sumó a la idea general del panel en cuanto a lo complejidad narco: “Hay que ser observadores prismáticos de los multiversos que hay en cada territorio”, dijo con su lírica espontánea. También habló de tips sobre las condiciones de vida de los narcos y trazó una línea que atraviesa “el capitalismo, la mística y la violencia”. Frente al planteo de cómo cruzar estas complejidades con la falta de tiempo que caracteriza a los medios, Alarcón dijo: “periodismo es investigación, y si no hay tiempo tiene que haber obsesión”.

UN CIERRE

En la mesa final del primer día de “Diálogo entre políticas de seguridad y prácticas periodísticas”, Tomás Viviani, coordinador del observatorio de jóvenes, comunicación y medios de la Facultad de Periodismo de La Plata, criticó “el uso de la comunicación como mercancía que hay que vender, que está a la pesca de la excepción y la violencia”. Para sostener su análisis citó una investigación que realizada por alumnos de La Plata y pidió a los periodistas presentes “una práctica periodística militante, porque periodismo es política”.

Ileana Aduino, una de las organizadoras de las jornadas, presentó a Rosa Bru para dar las palabras de cierre, y este es parte de su relato:

Rosa

“El 17 de agosto de 1993, fue la última vez que vi a Miguel (tenía 23 años entonces). Lo primero que hice cuando él no volvía a casa fue ir a un curandero. Las primeras pruebas de su desaparición las plantó la policía a siete kilómetros de mi casa: ahí dejaron su ropa y su bicicleta y yo caminé ese camino desde casa varias veces. Pasaban los meses y seguí yendo a las curanderas.

Al mes que Miguel faltaba sus compañeros me llamaron para decirme que me querían entrevistar para sacar una nota en el Página 12 local, de La Plata.  Resulta que salió un domingo (el día de más venta de los diarios), y en la edición nacional, así que el caso llegó a mucha más gente. Tanto que me llamaron incluso de medios de Inglaterra. Me pareció muy raro tanto interés de repente, pero me ponía feliz que a alguien en el mundo le interese.

Sobre todo me alegró que saliera en el Página 12 del domingo, que era lo mejor que le podías regalar a él un domingo.

De eso pasaron 20 años y estoy acá hablando de él y el periodismo, con muchos amigos que tuvo Miguel cuando estudiaba esa carrera”.

 

Cosecha Roja

Fotos:

Majo Malvarez

Laura Sottile

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