México: una carta denuncia a los Porkys por abuso sexual

 

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Los hechos ocurrieron en Veracruz, el puerto y la ciudad más importante del estado del mismo nombre, a unas cinco horas de la capital de México. En tiempos pasados el puerto era famoso por ser el más antiguo de América, cuna de músicos, piratas y rumberas; pero de unos años a la fecha es (junto con prácticamente todo el estado de Veracruz) territorio que pugna y acapara el crimen organizado. Esta historia, sin embargo, está más vinculada a la prepotencia y a la impunidad de las clases pudientes. Y comenzó con una carta pública de Javier Fernández, padre de Daphne.

Según la carta, en enero de 2015, Daphne, quien entonces tenía 17 años, “fue subida a un auto en contra de su voluntad, fue privada de su libertad, fue incomunicada, fue vejada, fue sometida, fue abusada sexualmente y fue violada”. En la prensa ha trascendido que los hechos se dieron por la noche, cuando Daphne salía con sus amigas a un club. La carta continúa: “En este aberrante suceso participaron cuatro individuos mayores de edad: Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodríguez Acosta”.

Javier Fernández se reunió con los padres de los cuatro jóvenes y las cinco familias acordaron que no habría una denuncia penal –que desprestigiaría a la víctima y metería a la cárcel a los agresores– a cambio de tres condiciones: 1) los violadores no deberían acercarse a ella y, en caso de coincidir con ella algún lugar, se alejarían inmediatamente; 2) debían disculparse con ella por medio de un video (ya que ella no los quiere ver) y 3) acudir a un psiquiatra y recibir tratamiento terapéutico.

Las familias no cumplieron lo acordado. Por el contrario, continúa la carta de Javier, comenzaron a difundir el rumor de que el padre quería dinero y no dejaron de manchar la reputación de Daphne. Durante esos meses, algunos medios publicaron que un grupo de exalumnos del Colegio Rougier, el más caro del puerto, se dedicaba a llevarse niñas del colegio para manosearlas y violarlas. No era un solo caso, sino varios.

En mayo, Daphne y su familia interpusieron una denuncia penal, acompañada de los videos, testimonios y pericias. Pero justo a inicios de ese mes, el puerto de Veracruz alcanzaba los titulares nacionales debido a otro escándalo de violencia sexual: en menos de 72 horas habían sido “levantadas” tres jóvenes. Columba Campillo de 16 años, secuestrada mientras se ejercitaba en el malecón; una adolescente de un bachillerato público; y Melissa, una estudiante de la Universidad Veracruzana.

Columba fue hallada un día después, asesinada y vejada. Al inicio, se adjudicó este hecho a la banda de los Porkys, es decir, los juniors que vejaban jovencitas. Pero después las investigaciones se perfilaron hacia el círculo de Columba. La estudiante adolescente fue violada y liberada, y de Melissa luego se supo que se había alejado por propia voluntad.

Desde la denuncia de Daphne hasta noviembre de 2015 (mes en el que se debía definir la situación jurídica del caso) la procuraduría de Veracruz no hizo nada.

Entonces, en marzo de 2016, el padre de Daphne decidió escribir su carta.

El caso fue creciendo en notoriedad mediática y en la prensa trascendieron varios datos: las cuatro familias de los presuntos agresores son acaudaladas, pertenecientes al club de rotarios, cercanas al ex gobernador Fidel Herrera (acusado de fortalecer al cartel de los Zetas durante su gestión, si bien esto no ha sido probado) y al actual, Javier Duarte, uno de los mandatarios más impopulares del país. En su gestión se han incrementado exponencialmente las agresiones a periodistas y defensores de Derechos Humanos, además del estado de violencia e impunidad generalizada que vive la entidad.

De los presuntos agresores de Daphne se supo más. Por ejemplo que Jorge Cotaita habría matado en 2013 al ciclista Jonathan Peña Yáñez, cuando manejaba en estado de ebriedad. Por este delito nunca pisó la cárcel ni fue procesado.

El caso de Daphne y la banda de los Porkys ha captado el interés nacional. En un país en el que impera la violencia sexual y el registro constante de impunidad por parte de miembros de la clase pudiente, la opinión pública se volcó en respaldo a Daphne. Pero también la joven (ahora mayor de edad) ha sido objeto de burlas, escarnio y señalamientos.

Sobre el caso de los Porkys, mis apuntes personales:

1) Que no sabemos si es verdad o mentira, esboza a grosso modo algunos analistas. Todo mundo es inocente aunque se demuestre lo contrario, alegan. Que eso lo debemos dejar a la justicia. Pero el padre de la víctima salió a la arena pública precisamente porque no hubo justicia. Pasó un año y no había sentencia ni avance en el caso, en cambio sí había un acoso contra la jovencita que denunció en la misma sociedad en la que se desenvuelve. El padre decidió hacerlo público precisamente porque en su círculo ya era totalmente conocido. No había nada que perder, la reputación de Daphne ya había sido dañada, su vida, trastocada,  por los padres de los Porkys.

2) Se alega: “Es su versión contra la de ellos”. Para eso existen las periciales. Y hasta donde se ha filtrado a la prensa, las periciales concluyeron que sí hubo agresión. (Aunque el tema de periciales es otro: calidad, independencia, etc.) En general, si bien es cierto que se dan denuncias falsas por violación, estas son mínimas. Y me cuesta trabajo pensar que una familia del montón se aviente esta denuncia mediática y difícil contra cuatro familias poderosas en un estado en el que gobierna la impunidad.

La carta

 

Mi hija, menor de edad, fue subida a un auto en contra de su voluntad, fue privada de su libertad, fue incomunicada, fue vejada, fue sometida, fue abusada sexualmente y fue violada. En este aberrante suceso participaron 4 individuos mayores de edad: Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodriguez Acosta.

Esta carta la dirijo, a pesar de mi inmensa pena y dolor, a la opinión pública para enterar lo que han hecho las familias de los involucrados que, a pesar de saber lo que sucedió, a pesar de haber hablado conmigo, de haberse consternado por la tragedia, de haber reconocido los hechos, de haber filmado videos donde sus hijos se disculpan con mi hija por el gran daño que le hicieron, a pesar de todo esto, se han encargado de atacar, difamar y calumniar inmisericorde e inmoralmente a la víctima, con tal de evitar que sus hijos asuman su responsabilidad por el delito que cometieron.

A JORGE COTAITA Y ALICIA CABRALES PADRES DE JORGE COTAITA CABRALES

Ustedes en particular han sido los más injustos, los más inhumanos, los más cínicos, los más cobardes y los más inmorales en esta situación, no encuentro adjetivos descalificativos para describirlos, ya que su comportamiento manifiesta lo más vil de la raza humana. Se han encargado de difamar a mi hija y a mi familia, han pretendido hacer creer a la gente que les pedí dinero, que los estoy extorsionando. Han engañado a los que no me conocen porque las personas que sí me conocen inmediatamente rechazan esas difamaciones. La verdad será evidente en muy poco tiempo y todas esas mentiras que han dicho solo servirán para desenmascararlos. ¡Por Dios! Tienen una hija de la misma edad que la mía, les pregunto para que reflexionen ¿Cuánto vale la alegría de tu hija? ¿Su sonrisa? ¿Su tranquilidad? ¿Su salud mental? ¿Su inocencia? ¿Su virginidad? ¿Cómo se les ocurre decir que les pedí dinero? ¿Cómo se les ocurrió semejante infamia? Tal vez porque para ustedes el dinero es más importante que la dignidad y la integridad de una persona, de una familia; para mí y para mi familia no lo es, así que no se preocupen por ello, no es cuestión de dinero, es cuestión de justicia, es cuestión de asumir las consecuencias de sus actos, es cuestión de educar con valores, es cuestión de responsabilidad. Lo único que están haciendo con cada comentario en contra nuestra es dejar en evidencia su vileza, crueldad y nula calidad moral. Su comportamiento como padres los hace cómplices del delito de su hijo. Su comportamiento como padres tiene consecuencias directas sobre el comportamiento de sus hijos y si ustedes son capaces de hacer estas atrocidades, es lógico que su hijo sea el delincuente en el que lo han convertido y él se ha esmerado en escalar. ¿Cómo es posible que después de haber hablado, ustedes de haber aceptado, de haber llorado, de haberse cuestionado cómo castigarían a su hijo (no cesaban de repetir que le darían un castigo ejemplar), después de que su hijo se disculpó con mi hija y dijo por qué lo había hecho, cambian las versiones y ahora la víctima se convierte en la culpable?

Lo más ridículo es que tu hijo, Jorge Cotaita Cabrales, escribe en Facebook un discurso “moral” con el más alto grado de cinismo donde habla de “ser familias de confianza y unidas con valores”, “impecables con sus palabras” y dice que “no les concierne juzgar” ¡Claro que no! La ley es quien lo juzgará a él y a sus cómplices y al decir cómplices no solo me refiero a los tres individuos que participaron en el aberrante delito en contra de mi hija, también me refiero a ustedes como padres de un delincuente confeso, cómplices al saber que es responsable de un delito gravísimo y no solo lo defienden, sino que han atacado y satanizado a mi hija, la víctima, pretendiendo manchar su reputación. Han hecho una infame e inmoral campaña de desprestigio en contra de mi hija, esto que están haciendo, no solo es ruin, también es un delito grave. Me pregunto ¿cuántas personas, al saber la clase de gente que en realidad son los Cotaita Cabrales, se arrepentirá de haberle dado like a esa publicación? ¿Cuánta gente compartirá un discurso de esta naturaleza viniendo de individuos tan mentirosos y despreciables? ¿Qué tipo de personas podrían tener entre sus amistades a gente como ustedes?

Te recuerdo Jorge lo que dijo tu hijo cuando aceptó su participación en los hechos y se disculpó con mi hija: “Daphne estamos muy arrepentidos… te pido una disculpa a ti y a toda tu familia por lo que pasó ese día”. Cuando le pregunté por qué lo había hecho solo se limitó a decir: “Yo no sabía lo que estaba haciendo” y al preguntarle ¿es todo lo que tienes que decir? me contestó: “Y le pido una disculpa a usted, a su hija y a toda su familia que le hice un mal, un gran daño”. También te recuerdo que esto está grabado en video, tú estuviste presente cuando lo filmé y estuviste de acuerdo en que se grabara, durante esta reunión también estuvo presente un amigo en común, Ricardo Fernández, a quien acudí para que fungiera como mediador. En la misma reunión estaban Héctor Cruz y su hijo Diego Cruz Alonso, Gerardo Rodriguez y su hijo Gerardo Rodriguez Acosta, tú escuchaste la disculpa de tu hijo, tú aceptaste que se filmara el video como parte de las 3 condiciones que les pedí para no proceder legalmente. Te recuerdo cuales fueron las condiciones que les pedí para no proceder legalmente y que ustedes estuvieron de acuerdo e incluso, muy agradecidos porque estaban conscientes de la gravedad del delito cometido por sus hijos y esto era una oportunidad en sus vidas para no caer en la cárcel:

  1. Que le pidieran perdón a mi hija (en video porque ella está traumatizada y no los puede ni quiere ver en persona).
  2. Que si se encontraban a mi hija en cualquier lugar, tu hijo y sus cómplices tendrían que irse de inmediato.
  3. Que fueran a terapia con un psiquiatra, quien por su perfil consideré la mejor opción en Veracruz para dar terapia a tu hijo y a sus cómplices, incluidos ustedes.

¿Por qué no cumplieron con estas absurdas peticiones? No lo sé, pero fue el primero de una serie de descomunales errores que han cometido en los últimos meses. ¿Por qué procedí legalmente? Porque es lo que se debe hacer en estos casos, porque es lo correcto, es lo justo y porque a partir del día siguiente de ese acuerdo empezaron a difamar cobarde y brutalmente a mi hija, estas difamaciones salieron de tu familia Jorge, de tu esposa, de tu hijo, de tu hija, de tus sobrinas, de tu cuñada, te comenté que tengo evidencias, tengo notas de voz, charlas en whatsapp y testimonios de algunos amigos en común a quienes tus familiares aseguran haberles dicho la “verdad”, que tu esposa Alicia les dice que yo me disculpé con ustedes porque mi hija había inventado todo y se había arrepentido ¡Qué bárbaros son, qué estúpido argumento! Estas mentiras proceden de tu núcleo familiar cercano, a quienes engañaste y omitiste detalles importantes de las reuniones que tuvimos. Me queda claro que algunos de tus familiares han actuado engañados por ustedes.

A HÉCTOR CRUZ Y GABRIELA ALONSO PADRES DE DIEGO CRUZ ALONSO

Gabriela, vi el dolor reflejado en tus ojos como tú viste el dolor en los míos, tú que recordaste cuando tenías 17 años y lo difícil que es para una niña de esta edad vivir situaciones propias de la adolescencia, mucho más difícil cuando se viven situaciones traumáticas como las que vivió mi hija, tú que lloraste sinceramente delante de mí al saber la verdad de lo que sucedió y expresaste tu preocupación por cómo se estuviera sintiendo mi hija y lo que tendría que enfrentar hacia la sociedad, no sé cómo, tú, como mujer sensible y madre de una pequeña hija permites que tu esposo Héctor difame a mi hija, que diga que le pedí dinero, que los estoy extorsionando. Seguir esta maraña de mentiras fue lo peor que pudieron hacer, no solo por el daño que le han hecho a mi hija, sino por el daño que le están haciendo a sus propias familias.

Héctor, te recuerdo lo que dijo tu hijo, delante de ti y de los demás involucrados, cuando se disculpó por lo que le hicieron a mi hija, de hecho, antes de filmarlo, durante la junta que tuvimos tu hijo Diego repitió varias veces el gran arrepentimiento que tenían (hablaba en plural, por él, por Jorge Cotaita y por Gerardo Rodriguez), repetía visiblemente consternado, “estamos arrepentidos de todo corazón”. En el video, lo que dijo Diego fue: “Daphne de lo más profundo de mi corazón te pedimos una disculpa, sé que no lo podemos cubrir pero estamos, muy, muy, los tres, muy arrepentidos… y sabemos que vas a salir adelante… todo se va a solucionar y… y…”

Aquí yo le pregunto ¿Por qué lo hiciste? Y me responde: “estábamos muy mal, fue un error” ¿Muy mal cómo? Cuestioné y Diego dijo: “un error… mal… estábamos muy mal… algo que no debió haber pasado… estábamos muy mal…y no… no va a volver a pasar nunca en la vida” Y concluyó con un dramático: “Lo siento mucho”.

Fue muy vergonzoso cuando mi hija mayor, sin conocerte y por azares del destino, te escuchó hablar del “asunto”, en un lugar público, cuando le explicabas a otra persona como iba la situación de tu hijo Diego. Le decías que yo te había pedido dinero, mi hija te encaró y te dijo que lo que decías era una vil mentira, tú, cobardemente te retiraste.

Y ten muy en cuenta Héctor, no me vas a amedrentar con tus mensajes de que se tomarán en contra mía “acciones letales” ni los argumentos sobre “alguien” que “está relacionado con la delincuencia organizada” y que me podría hacer mucho daño.

GERARDO RODRÍGUEZ Y ROCÍO ACOSTA PADRES DE GERARDO RODRÍGUEZ ACOSTA

Gerardo, tú prácticamente no articulaste palabra cuando hablamos en la primer reunión, pero si aceptaste que en buena medida estas cosas pasan por darles todo a sus hijos. Tu hijo, cando se disculpó con mi hija, delante de ti y con tu aprobación a que lo filmara dijo: “Daphne estoy muy arrepentido por lo que sucedió y te quiero pedir una disculpa a ti y a toda tu familia por el daño que les ocasionamos”. Cuando le pregunté por qué lo hiciste solo se limitó a balbucear: “por tonto no tengo otra explicación… fue una muy mala decisión”.

Rocío tu comentaste que habías cuestionado a tu hijo de que te dijera la verdad y te dijo que él no la había tocado y aún así me dijiste: “peca tanto el que mata la vaca como el que le jala la pata” y en seguida comentaste: “Estoy muy consciente y asumo como si hubiera sido el principal, no creas que te estoy diciendo otra cosa que no, lo asumo”. Y en efecto, Gerardo fue el que menos daño físico le hizo a mi hija, sin embargo, su permisividad ante el delito, su omisión de auxilio y su pasividad ante los hechos lo obligan a asumir su parte de responsabilidad.

A FELIPE CAPITAINE Y ESPOSA

Felipe, cuando hablamos, delante de los otros tres matrimonios, delante de tu esposa y de tu hijo Enrique, enfatizaste en que has tratado de hablar, de dar tus experiencias poniéndoles ejemplo, pero no todos los hijos son iguales, y tendrías “mano dura en este caso”. Pretendiste entender mi dolor y coraje. Me ofreciste “mil disculpas” y reconociste mi actitud diciendo: “normalmente nos vamos por lo más fácil, pensando que haciendo daño resolvemos el otro daño y eso no es fácil que todo el mundo lo entienda”.

A LAS CUATRO FAMILIAS INVOLUCRADAS

Cómo es posible que después de haberme reunido con ustedes, después de que sus hijos aceptaron su participación en los hechos, después de que sus hijos se disculparon con mi hija, después de llorar inconsolablemente padres y madres por lo sucedido, después lamentarse dramáticamente por lo que hicieron sus hijos, después de pretender hablar con mi hija para ofrecerle apoyo moral, después de toda esta tragedia… ¿Cómo es posible que cambien las versiones y ahora resulta que la víctima es la culpable? ¿Cómo se les ocurre engañar a sus propios familiares, amigos e incluso a las autoridades diciéndoles cosas tan inverosímiles como que les pedí dinero? ¿Que los quiero extorsionar? ¿Que los amenacé? ¿Qué cuando filmé los videos donde se disculpan estaba yo armado? ¿Cómo se les ocurre difamar a una menor de edad? ¿Acaso no han pensado en que todos ustedes tienen hijas? ¿No han pensado en que cada palabra que dicen se les revertirá una vez que salga la verdad a la luz? ¿No han reflexionado en las consecuencias de sus actos? ¿Cuál será el siguiente delito de ustedes o de sus hijos? ¿O como en esta ocasión, en complicidad con ellos? ¿Hasta dónde podrían escalar cometiendo delitos impunemente? ¿Cómo se pueden ver entre ustedes a los ojos sabiendo toda la maraña de mentiras que han inventado y que están afectando a una joven inocente? ¿Cómo pueden ver y “educar” a sus otros hijos no involucrados? Lo que están haciendo es criminalizar a la víctima y no solo es injusto, indigno e inmoral, también es ilegal, ténganlo muy en cuenta.

¿Hasta dónde serán capaces de llegar para defender a sus hijos? ¿Aun cuando saben con certeza y sin lugar a dudas que sus hijos son culpables? ¿Cuántos sobornos han ofrecido? ¿Cuántas relaciones han buscado? ¿A cuántas personas les han contado la ridícula historia de “todo este asunto es por dinero” con tal de que los ayuden?

Esta es la peor lección de vida que le han dado a sus familias, es el peor ejemplo que pudieron haber dado como padres, es lo más miserable y ruin que una sociedad puede soportar.

El asunto está en manos de las autoridades competentes del estado de Veracruz con el número de averiguación INV. MINIST: 592/15/1ESP/VER/05 MESA I.

Desafortunadamente a casi un año de haber denunciado y con elementos, evidencias y testimonios suficientes para consignar, no lo han hecho. Me pregunto ¿Por qué aún no los han consignado? ¿Serán verdad los rumores de que “ya tienen todo arreglado y no les harán nada” por ser parte de la alta sociedad y estar estrechamente relacionados con la clase política de Veracruz?

¿POR QUÉ NO SE HA HECHO JUSTICIA? ¿POR QUÉ?

Vean estos links, les ayudarán a comprender que un violador no es necesariamente un criminal consumado, es un individuo promedio, tal vez un “buen” hijo con buenas calificaciones, deportista, carismático, etc. Pero que en algún momento de su vida comete un crimen de esta naturaleza, en la mayoría de los casos, bajo los influjos del alcohol y/o las drogas.

 

Lydiette Carrión
Lydiette Carrión

Periodista mexicana.

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