Once días sin Daiana

A once días de la desaparición de Daiana  en Tucumán continúa la investigación para saber dónde está o qué fue lo que le pasó a la adolescente de 17 años.

Hasta el momento hay tres ejes:

-Un grupo de 12 personas acusadas de privación ilegítima de la libertad seguida de homicidio, detenidas en base a las declaraciones de testigos protegidos.

-Un elemento de acero quirúrgico encontrado dentro del horno ladrillero y cierta ropa en el lugar.

-Al menos 13 celulares que son analizados según el tipo de mensaje y las áreas geográficas de conexión.

“Damián Suárez, el principal sospechoso, fue detenido el domingo. Cumplidos los diez días, el fiscal deberá decidir, en base a las pruebas si pide la prisión preventiva”, dijo a Cosecha Roja, Sergio Pérez, abogado de la familia de Daiana Abigail Garnica. “Suárez fue interrogado dos veces: la primera se negó a declarar y la segunda negó haber estado con Daiana. Esperamos que alguno de los 12 se quiebre para poder empezar a armar la historia y encontrar a la chica”.

Pérez estuvo reunido ayer por la mañana con Claudio Bonari, titular de la Fiscalía II de San Miguel de Tucumán. “Le pedí autorización para pedir apoyo al equipo de bomberos de Bahía Blanca que tiene perros adiestrados para la búsqueda de personas. Me dijo que sí, que Nación aportará un avión. Ahora estamos trabajando para conseguir una camioneta que los traslade y alojamiento para todos”, contó.

***

“¿Sabe lo que es dirigirse a la Justicia? Es como llegar a un altar donde hay un santo y llorar para que le cumpla lo que le pide”. Ramón Garnica no da más. Su hija no aparece y él le ruega que la justicia y a la policía de Tucumán para que la busquen.

Daiana tiene 17 años y siete hermanos. Su familia es muy pobre. Ella no va al colegio. Trabaja como empleada, cama adentro, en la casa de un hombre discapacitado. Entra los lunes y sale los sábados a la tarde. Y el 6 de mayo, como todos los sábados, empezó su franco a las cuatro y media. Tomó el colectivo y cuando bajó llamó a la mamá y le dijo que había comprado una tortilla para el mate.

El barrio Julio Abraham, de la localidad de Alderetes, tiene tres años de vida. Frente a la casa de los Garnica vive Darío Suárez, uno de los detenidos por la desaparición de la adolescente. Darío está casado y tiene dos hijos chiquitos que están siempre en lo de Daiana. Desde hace unos tres años, desde que se mudaron al barrio, los Garnica y los Suárez tienen amistad.

El sábado 6 de mayo Daiana llegó a su casa con la tortilla. Mientras su mamá le cebaba mate, recibió un mensaje en el celular.

– Hola loquita ¿todo bien?

Era Darío, desde su casa, enfrente, a 20 metros, que le pedía que saliera a la vereda porque le quería decir “unas cositas”.

Daiana salió y lo llamó. Cuando volvió a entrar a su casa, contó lo que habían hablado. “Darío quiere que lo acompañe porque quiere comprarle un aire acondicionado a la madre de sorpresa, mamá. Lo voy a acompañar así, de paso, te compro los juguitos para el kiosco”, le dijo. La mamá de Daiana había escuchado la conversación. Ella estaba sentada muy cerca de la ventana desde donde despacha la mercadería. “Me dijo que no lo espere en la parada sino 100 metros más allá, donde está el hombre que vende las tortillas”, le contó.

El último arreglo antes del encuentro fue por mensaje de texto.

“Ya salgo”, escribió Daiana.

“Ok. Ahí voy”, contestó Suárez.

“Mi hija nunca llegó al negocio de los juguitos”, le contó a Cosecha Roja Ramón Garnica. “Yo estaba en otro lado, en Villa Carmela. Mi ex señora le dijo a Joel, mi hijo mayor, que había escuchado que Darío había llegado a su casa. Que por favor le preguntara por Daiana”.

Joel se entretuvo unos minutos antes de cruzar y cuando lo hizo Darío Suárez ya se había ido a la ladrillera en la que trabaja, un lugar conocido como El Tabique. Joel se fue hasta allí.

– Hola Darío. ¿Daiana dónde quedó?

– Daiana no fue conmigo, le contestó el vecino.

Joel le reclamó y Suárez le mostró el celular. “¿Ves que no tengo ningún mensaje de tu hermana?”. Pero Joel había llevado el celular de la Daiana. Ella lo había dejado cargando en la casa. Ahí estaban todos los mensajes que Suárez, evidentemente, había borrado.

“Papá, Daiana se perdió. Me voy a la comisaría. Suárez está mintiendo”, llamó a su padre.

Joel y Ramón comenzaron un peregrinaje que recién fue atendido el domingo a la noche. Empezó por la comisaría de Alderetes: “Mi hija desapareció, se fue con el vecino y el vecino se fugó”. Luego siguió por La Banda para después volver a Alderetes. Cansados, padre e hijo fueron a la ladrillera. Llegaron y había varias personas, todos familiares de Suárez.

– Darío no está. Fue al baño, espérenlo por acá, le mintió la suegra.

Suárez nunca apareció. Más tarde la mujer le dijo a Ramón Garnica que lo había notado raro a su yerno. Que se iba detrás del horno y hablaba por celular. Que iba y volvía.

El domingo, la denuncia todavía no había llegado a la fiscalía. Desde la Fundación Marita Verón presionaron y finalmente apareció una orden para que la policía apagara el fuego del horno de la ladrillera y secuestrara lo que hubiera adentro: “Es mejor que a Suárez lo salga a buscar usted”, dijo Ramón que le dijeron por lo bajo.

Finalmente a Suárez lo detuvo la policía junto a otras 11 personas: sus hermanos, su pareja, la suegra, una prima, el dueño y otros trabajadores de la cortadora de ladrillos, todos sospechados de encubrimiento de la desaparición de Daiana Garnica.

“En 17 años, nunca un reproche. Yo no entiendo por qué no habla Suárez, por qué se niega a declarar ese tipo que me robó a mi hija. Me dicen que hay que esperar que alguno de los detenidos se quiebre pero yo no sé si se van a quebrar. Ya no creo nada”.

El pedido de aparición con vida de Daiana ya es un reclamo popular. Hubo cortes de ruta frente al barrio, manifestaciones en Alderetes, marchas frente a Tribunales y frente a Casa de Gobierno. Hasta un piquete en la intersección de Ejercito del Norte y Francisco de Aguirre. Organizaciones de mujeres, sociales y políticas se plegaron al reclamo de respuestas concretas. La municipalidad de Alderetes ofreció una recompensa de 30.000 pesos. Ayer martes 16 de mayo, hubo una movilización desde plaza Urquiza a las 18 hasta plaza Independencia.

 

Cosecha Roja
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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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