Robledo Puch pidió una conferencia de prensa y una inyección letal

Carlos_Eduardo_Robledo_PuchCosecha Roja-. Hace 41 años, nueve meses y doce días que Carlos Eduardo Robledo Puch -uno de los sociópatas más conocidos de la historia criminal argentina- está preso. En los `70 era conocido como el Ángel de la Muerte.

Este 22 de enero cumplió 61 años. Fue detenido cuando tenía 20 por las siguientes causas: diez homicidios calificados, un homicidio simple, una tentativa de homicidio, 17 robos, una violación, una tentativa de violación, un abuso deshonesto, dos hurtos y dos raptos. Todas entre 1969 y 1972.

Ya pidió tres veces ser liberado, porque tiene cumplida la pena, pero no se lo conceden. Ahora presentó un escrito donde vuelve a implorar su salida, pero esta vez le suma que si la petición es denegada al menos lo ejecuten con una “inyección letal”. Su pedido fue elevado a la Suprema Corte Bonaerense.

En el mismo escrito pide que, a través de la nueva Ley de Medios, se le permita tener una conferencia de prensa para dar su verdad.

“Está podrido de que no le den la libertad cuando la pena la tiene recontra cumplida “, dijo Carlos Villada, su abogado.  Robledo Puch está detenido en el penal de Sierra Chica.

Villada explicó que “con la ley del 2×1 vigente, el cómputo del tiempo que lleva preso supera sus años de vida”. Y agregó que “con determinado cómputo tiene unos 80 años en prisión y está en los 60 años de edad”.

Cuando Robledo Puch supo que a Ricardo Barreda -el hombre que mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas en La Plata- le habían dado prisión domiciliaria, exigió lo mismo para él. La Justicia le dijo que no, por considerar que no se había reformado en la cárcel. Además, porque no tiene familiares que puedan contenerlo.

“La realidad es que ningún juez quiere firmar su libertad. ¿Quién va a querer quedar en la historia como el responsable de la libertad de Robledo Puch después de 41 años de encierro?”, dijo a Infojus Noticias Rodolfo Palacios, autor de la biografía “El Ángel Negro”, donde narra la vida y los crímenes del preso más antiguo del país.

“En dos noches leyó las 600 páginas de La canción del verdugo, el libro de Norman Mailer que narra la dramática vida de Gary Gilmore, un psicópata asesino que terminó sus días en el corredor de la muerte pidiendo que le dieran una inyección letal. Es probable que “El ángel de la muerte”, que en 1972 mató a once personas mientras dormían o estaban de espaldas, haya buscado inspiración en ese caso: en un escrito judicial pidió que si no le dan la libertad le apliquen una inyección mortal”, cuenta Rodolfo Palacios en Crimen y Razón.

Los camaristas de la Sala I de la Cámara Penal de San Isidro le negaron la libertad condicional por cuarta vez.

 

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