Rosario: Desde una moto asesinaron a un hombre de 23 años y a su hijastra de 5

Cosecha Roja.-

Un hombre de 23 años y su hijastra, de 5, fueron asesinados en Rosario. Viajaban en una moto con dos personas más, la madre y la hermana de la nena, cuando les dispararon desde un rodado similar. Era domingo, cinco de la tarde, y la familia de Leandro Ojeda tenía planeado visitar al abuelo de las niñas.

Cuando dos hombres motorizados les dispararon, la familia recorría la intersección de las calles Ayacucho y Benito Juárez, un lugar solitario del barrio Azcuénaga, cercado por el muro del antiguo Batallón de Comunicaciones 121. Les faltaba poco para llegar a la casa del abuelo.

A Leandro Ojeda lo hirieron en el brazo derecho y la espalda; a la nena, Triana Rascovsky, en la cabeza. Él sobrevivió hasta hoy en la madrugada; lo atendían en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. La pequeña no llegó con vida al Hospital Roque Sáenz Peña. La madre, Maira Rascovsky, de 22 años, y la otra nena, únicas testigos del crimen, no sufrieron heridas. En la escena fueron hallados cinco casquillos de bala de un arma calibre .22.

Tras un llamado al 911, policías de la Comisaría Nº 11, del barrio Saladillo, asistieron al lugar e iniciaron la investigación. La causa quedó a cargo del Juez Penal de Instrucción Nº 9, Javier Beltramone. El funcionario dijo a una radio rosarina que los disparos fueron hechos desde una distancia de 20 centímetros. El comisario Jorge Fechel explicó que en la zona del crimen, poco transitada, no suelen suceder ataques de este tipo.

Según fuentes policiales consultadas por Cosecha Roja, los homicidas están plenamente identificados pero aún no han sido capturados. Anoche, agentes de la Brigada de Homicidios allanaron una casa en Fonavi de Alice y Gutiérrez, domicilio de uno de los atacantes, quien, según voceros oficiales, tiene 18 años, es un conocido de la familia Ojeda, y habría participado de otros homicidios en el barrio Azcuénaga.

Hasta el momento, la investigación por el doble crimen se enfoca en dos líneas: una, que se trató de un ajuste de cuentas contra Leandro Ojeda, quien tenía antecedentes penales por robo calificado; y otra, que los asesinos lo confundieron con uno de sus hermanos.

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