Si el mensaje es que “la droga avanza”, los DDHH quedan en el camino

Informe CELSCosecha Roja.-

“La droga avanza”: así tituló Clarín. El narco y las muertes por consumo eran las banderas del miedo. Un dato sin contexto de un estudio médico hecho en Estados Unidos, el argumento. El informe no diferenciaba entre las distintas sustancias y la nota no mencionaba que la ‘guerra contra las drogas’ es un fracaso y mata más que el consumo. “La idea del avance del narcotráfico genera miedo y provoca que se pidan soluciones de emergencia o estados de excepción que derivan en violaciones de los Derechos Humanos”, dijo a Cosecha Roja Manuel Tufró, Coordinador del equipo de Políticas de Seguridad y Violencia Institucional del CELS.

Aunque el título sugería “narcotráfico”, la nota principal era sobre salud y citaba un estudio del Instituto para la Medición y la Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington que detalla factores de riesgo en 188 países. En Argentina el tabaquismo ocupa el primer lugar igual que en más de 20 estados. Luego aparecen el índice de grasa corporal, la presión, el alcohol, la falta de una alimentación basada en frutas y vegetales y, en último puesto, el consumo de drogas. En Francia, Escocia, Luxemburgo, Inglaterra, Dinamarca, Canadá, Estados Unidos también aparece el ‘uso de drogas’ como uno de los factores de riesgo.

Es más temerario el narco que los consumidores. Se mueren más personas por las drogas legales que por las ilegales. Las obras sociales cubren internaciones por consumos problemáticos pero no te ayudan cuando querés dejar de fumar. “No se le puede restar importancia a las dos drogas legales -alcohol y tabaco- que causan un daño mucho más grande que las prohibidas”, dijo a Cosecha Roja Emilio Ruchansky, autor de ‘Un mundo con drogas’. Según el ex juez de la Corte Suprema Raúl Zaffaroni, en los hechos de violencia homicida o lesiva, el tóxico criminológico más presente es el alcohol: “Se nos ha vendido la idea de que todo consumo implica abuso, que todo abuso genera dependencia y que toda dependencia se convierte en delincuencia: eso es mentira”.

Además, ¿qué significa ‘drogas’? Marihuana no es lo mismo que metanfetamina. Metanfetamina es diferente que crack. Crack no es igual que paco. Cambian los efectos sobre la salud según el modo de consumo y la especificidad de cada sustancia. Incluso producen daños distintos, algunas configuran un riesgo para la salud y otras no. “No es serio decir ‘drogas’ en términos generales, le quita credibilidad al estudio”, explicó Ruchansky.

Lo que tampoco apareció en la nota de Clarín es que la respuesta que los Estados dan al problema de las drogas es peor porque sigue basada en el paradigma prohibicionista. La guerra contra las drogas -la misma que declara Sergio Massa en un spot de campaña cuarenta años después de Nixon- ya fracasó.

Las consecuencias están a la vista. En México hubo 70 mil asesinatos-ejecuciones extrajudiciales relacionados al narcotráfico sólo en 2013. Entre 2006 y 2014 la Procuraduría General de la República recibió 4 mil denuncias de torturas. Hay más de 25 mil personas desaparecidas, 281 mil desplazados, 27 asesinatos, ocho casos de desaparición forzada en contra defensores de DDHH y más de 80 periodistas asesinados y 17 desaparecidos. En Argentina, entre 2010 y 2012, entre el 20 y el 25 por ciento del total de las detenciones de la Policía Federal fueron por la ley de drogas. En Brasil los presos por crímenes vinculados a las drogas crecieron de 31 mil en 2005 a 164 mil en 2014.

Por eso ya no hay consenso internacional para sostener el prohibicionismo. Varios líderes del mundo como Kofi Annan, Fernando Henrique Cardoso, César Gaviria han señalado que el combate no funciona para reducir la producción y la comercialización ni solucionar el consumo problemático de estupefacientes.

“¿Y si hablamos, mejor, de las violaciones a los DDHH que se cometen con el pretexto de combatir al narco?”, se preguntó la periodista Cecilia González. “Desde EEUU hasta Argentina, las cárceles están colmadas del escalafón más débil de la cadena: las mulas, los soldaditos o usuarios a los que la policía detiene con dosis mínimas”, dijo a Cosecha Roja. En Rosario hay 200 muertes por año vinculadas al narco. “No creo que haya 200 jóvenes muertos anuales por sobredosis”, agregó Ruchanksy.

En julio la Justicia santafesina procesó a cuatro hombres por tráfico de drogas y trata de personas. Fue la primera vez que se consideró a los soldaditos como víctimas y se penalizó a los que regenteaban el búnker. El resto del tiempo los pibes están en la mira. Según el CELS, la ley de drogas es uno de los “artilugios policiales” para realizar detenciones arbitrarias y la criminalización de los usuarios es una de las formas que adopta la respuesta del Estado a quienes tienen problemas de consumo.

Para el escritor de ‘Un mundo con drogas’ las políticas no trabajan sobre la demanda: sólo el 5 por ciento tiene un consumo problemático pero es en nombre de ellos que se hace la guerra. “Cuesta aceptar que hay un 95 por ciento que consume y que no pasa nada. Si lo aceptáramos y reguláramos las vías de acceso de esas personas, no necesitaríamos de operativos y allanamientos masivos en las villas, de soldaditos reducidos a la servidumbre ni de esta guerra”, dijo. En Suiza, por ejemplo, existen espacios de consumo supervisados, personal de enfermería y psiquiatría y jeringas descartables.

El enfoque basado en la salud es parte de lo que se debatirá en la Sesión Especial de la Asamblea de Naciones Unidas sobre drogas (UNGASS), en 2016. La reunión estaba planeada para 2019 y se adelantó por pedido de México y Colombia. “Hay muchas cuestiones hipócritas alrededor del tema del narcotráfico: no se pueden esperar resultados diferentes haciendo lo mismo -represión, criminalización del usuario, militarización del combate y prohibicionismo-”, dijo González. La legalización en Uruguay, la regulación del consumo de hoja de coca en Bolivia, la descriminalización de los usuarios de drogas en Ecuador y la regulación de la marihuana para usos medicinales en Chile “rompen el dique prohibicionista” y alientan la discusión sobre nuevas políticas de drogas con perspectivas que respeten los Derechos Humanos.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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