El Salvador: “El traslado de pandilleros se mantendrá si se mantiene la tregua”

Por José Luis Sanz  – Elfaro.net.-

Nelson Rauda está en una situación difícil. El responsable de lás cárceles salvadoreñas se ha visto obligado durante los últimos siete días a justificar el traslado los pasados 8 y 9 de marzo de un total de 30 líderes de la Mara Salvatrucha y del Barrio 18 desde el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca hacia penales de menor rigor, al tiempo que niega la negociación entre el Gobierno y las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 que reveló El Faro el pasado día 14.

Lo ha hecho con una sucesión de argumentos contradictorios que van derrumbándose a medida que se revelan nuevos datos relacionados con aquel traslado: primero aseguró que sólo se había desplazado a 11 internos de la MS-13; después hubo de respaldar al ministro de Seguridad, David Munguía Payés, cuando dijo que los 30 trasladados no eran, desde hace tiempo, los líderes de estas pandillas; por último, adujo que unos de esos movimientos se debían a un plan de ataque con misiles Law al penal de Zacatecoluca para permitir una fuga, y otros a motivos humanitarios, por la delicada situación de salud de ciertos presos. Hasta el momento, además, asegura que no tiene autorización para revelar el nombre de esos 30 internos trasladados.

Ni una palabra sobre el pacto entre la MS-13 y la 18 que el martes 20 anunció el obispo Fabio Colindres. El sacerdote castrense afirma que la Iglesia católica medió entre las dos pandillas para lograr que dejaran de cometer homicidios y que las autoridades de Seguridad avalaron esa negociación, la facilitaron, y accedieron a trasladar a esos 30 líderes pandilleros con el fin explícito de que dieran órdenes a sus bases de aplicarlo.

Asimismo, El Faro ha averiguado que el traslado de Carlos Perla, Iván Buenaventura “el Violador de Merliot”, o Julio Villatoro Monteagudo, que efectivamente sufren problemas de salud, se produjo el día 16, una semana después del de los 30 líderes de las pandillas, dos días después de la publicación de El Faro y apenas unas horas antes de que Payés y Rauda dieran sus primeras explicaciones al respecto en conferencia de prensa.

En esta entrevista, Rauda acepta que el compromiso de las pandillas para frenar los homicidios fue “uno de los factores” para el traslado de sus líderes, que es temporal y está supeditado a que se mantenga la tregua entre pandillas. Asegura que ese traslado es solo parte de “una estrategia” mayor que no puede revelar.

También acepta que esa decisión ha tenido efectos inmediatos en la estructura interna de las pandillas. Los hombres que estaban en Zacatecoluca, y que según él habían perdido el control operativo de sus pandillas, lo han recuperado gracias a su regreso a los penales de Ciudad Barrios, Cojutepeque y Quezaltepeque. Carlos Ernesto Mojica Lechuga “El viejo Lin”, del Barrio 18, o Borromeo Henríquez “El diablito”, de la MS-13, son ahora más fuertes en sus pandillas que hace dos semanas.

El obispo Fabio Colindres ha anunciado que el traslado de presos desde Zacatecoluca el día 9 fue para facilitar una negociación entre la MS y la 18. El ministro y usted, una semana antes, los habían atribuido a razones de seguridad y de salud. ¿Insiste todavía en defender aquellas razones?
Comienzo con las razones de seguridad. Hace meses se tuvo conocimiento de que habían ingresado al país un número considerable de cohetes Law y de fusiles Dragonov, y que uno de sus objetivos principales era el penal de Zacatecoluca. Lo estuvimos discutiendo en el gabinete, y una de las conclusiones fue que cuando tú concentras todos los objetivos en un solo lugar, permites que tu atacante necesite una sola logística y un solo operativo. Cuando tú disgregas, desbaratas el aparato logístico que estuviera montado para un posible ataque. Yo no soy experto en seguridad, pero esa es una de las estrategias de seguridad que recomiendan los expertos.

¿Quién estaba preparando ese ataque y para liberar a quién? Porque en el traslado están los líderes de las dos principales pandillas, y resulta poco creíble que la MS y la 18 estuvieran coordinando un ataque conjunto para liberarlos a todos.
Insisto, la mayoría de información que teníamos hablaba de que este material bélico estaba llegando a manos de pandilleros.

¿Pero de cuál pandilla?
De ambas. Según la información de inteligencia, los fusiles Dragonov iban para una pandilla y los misiles Law para otra.

¿Y dice que sin ponerse de acuerdo ambas pandillas estaban, al mismo tiempo, peparando ataques a Zacatecoluca?
Mira, en esto es complicado ser así de preciso. Si como preso ves que hay unos boquetes y te puedes fugar, ¿por ser de otra pandilla no te vas a ir? Los comunes que estaban ahí, ¿no se iban a ir? En Zacatecoluca hay una simbiosis peligrosa. Ahí hay incluso líderes de narcotráfico.

Todos ellos separados en sectores diferentes. ¿Cuántos muros hay que derribar para que haya una fuga masiva?
Es más complejo que eso. Lo que te cuento es solo una parte. Hay otras cuestiones que por motivos de seguridad no puedo revelar. Por ejemplo, también estaba en riesgo el penal de Apanteos, y allí también se han hecho traslados para prevenir ataques y fugas.

En Apanteos los únicos pandilleros que hay son de la MS.
En Apanteos el objetivo era liberar a un preso común.

Entonces dice que desde Honduras entraron armas de guerra al mismo tiempo para las dos pandillas, que ambas planearon ataques similares, y que también llegaron armas a un grupo civiles y ellos también planearon un ataque similar a una cárcel. Todo en los mismos días.
Sí.

¿…?
Esa es la información de inteligencia que a mí me dan.

¿Desde inteligencia militar, policial o de Inteligencia del Estado?
Desde todos ellos, desde la comunidad de inteligencia en conjunto.

Desde el Ministerio, entonces.
Sí, la información ya viene filtrada, porque en el Ministerio se cruza información de todas las agencias de inteligencia.

¡Pero en caso de ataque, la arquitectura de Zacatecoluca es muchísimo más sólida y segura que la de Cojutepeque!
Primero habíamos cambiado de sector a los internos en Zacatecoluca, para complicar cualquier ataque. Pero luego necesitamos tomar nuevas medidas y hacer móvil el objetivo. No es que el que ha ido a parar a Cojutepeque, Quezalte o Ciudad Barrios va a permanecer ahí de por vida. Se pueden hacer nuevas maniobras en cualquer momento cuando tengamos información de que uno de estos penales está en riesgo.

Pero insisto, se ha querido dar la impresión de que si se lanza un misil a Zacatecoluca se abre un boquete y por ahí se fugan los presos. Y eso no es así. La arquitectura de Zacatecoluca exige mucho más que eso. Para empezar, las celdas están en el subsuelo y sus muros no dan directamente a la calle. ¡En Cojutepeque sí!
Mira, cuando nosotros asumimos los centros penales del país se nos dijo que Zacatecoluca tenía un sistema infranqueable, y ahora nos hemos dado cuenta de que no es cierto. Por ejemplo…

¿Dice que si se derriba un muro en Zacatecoluca se pueden fugar los reos?
Ni lo afirmo ni lo niego. Pero, por ejemplo, nos dijeron que los inodoros y retretes son indestructibles, y hemos comprobado que no lo son. ¿Qué otras cosas más amos a encontrar? Puede haber vicios ocultos. ¿Qué tal si la mezcla que se usó para el concreto no fue la correcta?

Eso se averigua haciendo test de materiales. Pero en cualquier caso, insisto, entrar o salir de Zacatecoluca no es solo derribar un muro. Y en Cojutepeque sí.
Insisto, los presos trasladados no van a estar siempre ahí.

¿Entonces los traslados de los líderes de las pandillas son temporales?
Yo entiendo que es temporal. Estarán ahí en la medida de que se mantengan las condiciones.

¿Qué condiciones?
Por un lado las condiciones de amenaza. Y por otro lo que monseñor Colindres reveló ayer: la tregua entre ellos.

¿Es cierto lo que anunció Colindres? ¿Medió para un pacto entre la MS y las facciones de la 18?
Sí, así es.

¿Desde cuándo sabe usted de esas negociaciones?
Desde el pasado diciembre.

¿Las negociaciones de Colindres empiezan en dciembre?
No es tan sencillo. Primero él recibe lo que él llama “el clamor de dolor” de las pandillas y los familiares. Personas de uno y otro lado le buscan como pastor y se descargan con él, porque se estan matando entre ellos. Y él piensa. “¿Por qué no hago algo?” Porque ambas pandillas tenían el mismo problema pero nadie se atrevía a dar un paso.

Pero eso ha sido así toda la vida.
Así es. ¿Qué es ahora lo diferente? Que monseñor empieza a trabajar con ellos y probablemente le da un cierto nivel de compromiso el que lo hace la Iglesia Católica, no el Estado. Porque el Estado no negocia con delincuentes, ni lo haría nunca.
Por un lado no ven interés político, no sienten que se les va a tomar el pelo con fines electorales, y sí ven la posibilidad de resolver algo que les interesa, porque la sensibilidad de los pandilleros en la calle era algo diferente a la de los líderes.

Si lo que dijo monseñor Colindres es cierto, entonces el traslado no se hace por razones de seguridad, sino para facilitar que los líderes de pandillas dieran órdenes a sus estructuras, tras el pacto.
Coinciden las razones.

¿Todo coincide en el mismo momento? Los motivos de seguridad, el pacto entre pandillas, los motivos humanitarios… ¿Todo en un mismo día?
Por ejemplo, veamos el caso de Perla. Perla tiene asma…

El caso de Perla no es el más importante en este caso. Centrémonos en los 30 líderes de las dos principales pandillas del país. Ese traslado no es por razones humanitarias, sino que se les traslada para que disminuyan los homicidios.
Esto es un proceso, que no se construye en un día ni en una semana.

A ver, ¿cuándo comienza ese proceso?
Hace más de dos meses.

¿A finales del año pasado?
Así es. Poco después de que tome posesión el nuevo ministro, monseñor Colindres se le acerca y le plantea su idea. Se le dijo que el Estado nunca va a negociar con delincuentes, pero dijo “déjenme intentarlo, solamente denme las condiciones necesarias”. Después alguien propone el nombre de Mijango y se incorpora…

Insisto: ¿para qué se trasladó desde Zacatecoluca a los 30 líderes de la MS y la 18? Porque acepta que son los líderes, ¿no?
Eso es información que tienen los organismos de inteligencia.

Y que usted debe saber. ¿O decide a ciegas en qué penal poner a unos y a otros?
Lo que sucede es que ellos son líderes históricos, pero que fácticamente no estaban teniendo control de la pandilla. Porque les hemos bloqueado la señal de teléfono, por las medidas de seguridad que hay en Zacatecoluca… Entonces durante el proceso que llevan con monseñor Colindres dicen: “Queremos darle una señal de buena voluntad, pero el Estado tiene que facilitarnos hacerlo”.

Pero si esos líderes en Zacatecoluca no tenían control operativo de la pandilla, ¿cómo se explica que un acuerdo ente ellos tenga efecto inmediato en la pandilla y los homicidios hayan bajado?
Porque cuando llegan a los diferentes penales sí reasumen ese liderazgo.

Es decir, que los líderes que estaban en Zacatecoluca salen de allí y en 24 horas logran que la pandilla cumpla sus órdenes y bajen los homicidios.
El problema es que estás tratando de darle una sola causa al fenómeno. En los días que rodean al evento electoral hay un despliegue de seguridad enorme, que en toda elección reduce el impacto delincuencia. Es simplista decir que salieron el 9 y el 10 bajaron los homidios. Hasta el día 12 hubo un gran despliegue de seguridad. Y la Policía ha estado haciendo operativos y desarticulando clicas.

Ese tipo de operativos se han producido desde que llegó Munguía Payés al ministerio y no habían impactado en la cifra de homicidios. Por no hablar de los operativos constantes de los últimos 10 años, en los que la cifra de crímenes ha aumentado.
Cierto, también está el pacto de las pandillas entre ellas. Pero que quede claro que el Estado no participa en eso.

El Estado decide mover a cárceles de menor seguridad a líderes pandilleros para que retomen el control de sus bases y hagan operativo su pacto. ¿No es eso lo que dice?
Sí, eso es lo que ha pasado… Pero no es solo por el pacto.

¿No es esa la principal razón?
Fueron un poco todas las razones.

¿Espera que la ciudadanía crea que coincidieron en la misma semana la intención de atender a los enfermos de Zacatecoluca, la amenaza de tres ataque, y la decisión histórica de las pandillas de dejar de matar, y que el Estado dio a las tres cosas la misma importancia?
Son procesos paralelos que se operativizan en la misma semana.

¿Y por qué en la conferencia de prensa después de la publicación de El Faro no hablaron el ministro y usted del pacto entre las pandillas?
Porque no éramos los autorizados para decirlo, porque no éramos los facilitadores de ese pacto; fue monseñor.

Eran y son los responsables políticos de ese traslado, y son ante la ciudadanía los responsables de cualquier efecto, positivo o negativo, que tenga ese pacto. Ese pacto no hubiera sido posible sin el aval de las autoridades, que saben de esas reuniones entre las pandillas, dan las facilidades logísticas para esas reuniones, y supongo que asistieron a esas reuniones.
No, no asistimos. Solo fuimos facilitadores de esas reuniones.

Cuando un periodista entrevista a un pandillero en Zacatecoluca en la habitación siempre hay presentes 5 custodios y militares. Y en ocasiones las fuerzas de seguridad graban en video esas entrevistas. ¿Está diciendo que Raúl Mijango se reunió con 50 líderes de pandillas en esa cárcel y ahí no hubo representantes de la Seguridad del Estado?
Al principio eran reuniones pequeñas…

¿En esas reuniones no había miembros de la Seguridad del Estado?
Solo en un perímetro donde no podían escuchar ni grabar nada.

¿Por qué? ¿Por qué se hace esa excepción?
Porque al principio eran reuniones individuales y la situación estaba controlada. Y después ya hay un pacto de no agresión entre ellos.

¿Dónde fue la reunión de la que habla Mijango?
En la zona de visita de los familiares.

Pero esas son salas individuales con cristal blindado de por medio.
Al lado de ese lugar. Y no todos al mismo tiempo, sino por grupos. Cuando monseñor habla de algo un tanto milagroso, algo de razón tiene, porque las condiciones tampoco eran las más adecuadas…

Y esas reuniones no las monitoreó de ningún modo el Gobierno.
No te puedo contestar eso. Solo te puedo decir que hubo condiciones de seguridad.

De nuevo: ¿Por qué cuando se les preguntó por las razones del traslado no hablaron del pacto entre pandillas, que aparentemente puede tener una trascendencia histórica para el país?
Es una decisión de orden político que no puedo cuestionar.

Una vez hecho el traslado a penales de menor seguridad, para que sirviera para algo los líderes tenían que explicarlo a sus estructuras en la cárcel y en la calle, y dar instrucciones sobre cómo aplicarlo. ¿Facilitó el Estado que esos líderes hicieran llegar sus órdenes a las calles?
Lo hicieron a través de la familia.

A través de sus familiares.
Por supuesto.

¿La calle estuvo al tanto del proceso de negociación previo?
A través de los familiares de los internos. Las familias estuvieron en todo momento muy cerca del proceso y llevando información a las calles.

Este pacto no es una firma de la paz entre la MS y la 18. Solo acuerdan no cometer homicidios.
Yo creo que es el inicio de un proceso. De un proceso que hay que apoyar y hay que intentar profundizar para que sea perdurable en el tiempo.

Obviemente no se habla de que dejen de cometer delitos. No van a dejar de violar, de extorsionar… Solo de cometer homicidios.
Que ya es un paso importante.

Pero no van a dejar de ser estructuras criminales. No se plantea eso.
No. Y la PNC va a seguir haciendo operativos en contra de las pandillas.

Y los líderes de las pandillas lo aceptan.
Sí. Nosotros no podemos actuar al margen de la ley. Tú y yo podemos tener buena voluntad, pero si me pides algo fuera de la ley obviamente no lo voy a hacer. Ellos pueden demostrar buena voluntad, pero el Estado no va a dejar de hacer lo que le corresponde. Si un pandillero viene ahora y dice “estoy arrepentido, he matado a 20”, el Estado lo va a juzgar por esos 20 homicidios.

¿Qué ganan, según usted, las pandillas con esto?
Creo que saben que los muertos casi siempre los ponen ellos. Yo se lo he dicho muchas veces a los familiares de reos, cuando hablamos de la entrada de armas en la cárcel, etc: “cuando hay muertes en los penales, son ustedes los que los lloran”.

El pacto no implica no matar a civiles.
Hasta donde sé es no ejecutar homicidios.

Ningún tipo de homicidio.
Obviamente es difícil creer que no va a habar ningún homicidio, pero ya es un avance que no se estén matando entre ellos. Obviamente, en medio quedamos los civiles.

Pero acláreme eso: ¿el pacto es no matarse entre ellos o incluye no matar a civiles?
No conozco ese detalle. Te recuerdo que los mediadores no hemos sido nosotros.

No me va a decir que el gabinete de seguridad no sabe cuál es el contenido exacto del pacto entre las dos pandillas.
No agredirse entre ellos. No sé si van a matar a un civil o no.

¿Está entonces eso fuera del acuerdo?
No, no sé si está fuera del acuerdo. Lo que no puedo es garantizarte que forme parte del acuerdo.

Pero entonces, ¿no conoce usted el contenido exacto del acuerdo entre las dos pandillas?
Entiendo que es un cese a las hostilidades entre ellos dos. Pero no puedo afirmar si incluye a los civiles.

Un momento: ¿Qué grado de conocimiento tiene el Estado de ese acuerdo, que se medió con el aval del Estado?
Yo sé lo esencial, que es el cese de hostilidades entre ellos. Yo lo dejaría ahí. El resto es ir midiendo día por día.

Eso significa que las pandillas tienen ahora más facilidades que hace dos semanas para comunicarse entre ellas y con sus hombres en la calle, porque los líderes están en las mismas cárceles que el resto, y que ustedes confían en que lo que van a comunicar es bueno para todos.
Van a comunicar el contenido del acuerdo.

Acaba de decir que no conoce el contenido concreto del acuerdo. Repito: ¿conoce el Estado las órdenes que van a dar los líderes de las pandillas?
Las conocemos pero no te las puedo decir. Y tampoco es una medida totalmente aislada. Hay toda una estrategia circundante que monitoreamos 7 días a la semana 24 horas del día.

Entonces no se ha dicho todo lo que ha pasado ni lo que se ha acordado.
Hay diferentes escenarios.

¿Qué significa eso? ¿Que en el diálogo se abordaron otros aspectos, no solo el de los homicidios?
Sí, por ejemplo, una de las cosas que los propios pandilleros tienen claro es que han de tener opciones de vida reales. Y esa sí es una tarea que el Estado puede adoptar. Si como sociedad no les ofrecemos ninguna alternativa, los resultados seguirán siendo los mismos por tiempos inmemoriales.

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Cosecha Roja es la Red Latinoamericana de Periodistas Judiciales

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